Agentes pastorales culminan nueva etapa del Programa de Formación Integral

Más de cincuenta participantes recibieron su certificación del Programa de Formación Integral 2025, iniciativa impulsada por la Arquidiócesis de Concepción en colaboración con la Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía de la Universidad Católica de la Santísima Concepción. La jornada celebró el camino formativo realizado durante el año y el compromiso de hombres y mujeres que buscan servir mejor a sus comunidades.

Durante la ceremonia, el Vicario para la Pastoral, Pbro. Pablo Leiva, agradeció el esfuerzo sostenido de quienes participaron, subrayando la perseverancia que marcó cada etapa del proceso. “He podido ver cómo los laicos han hecho este camino, algunos incluso viajando desde lejos, encontrándose en distintas casas y espacios para formarse juntos. Cada uno, a su manera, hizo un sobreesfuerzo por perseverar durante todo el año”, señaló.

El Padre Pablo destacó que la formación ofrecida no busca únicamente ampliar conocimientos, sino tocar la vida y el corazón de quienes la reciben. “En los distintos cursos descubrimos que no se trata solo de aprender. Buscamos entrar en el corazón, vivir lo que creemos, sentir a Dios como compañero inseparable. La fe se profundiza en la liturgia, en la vida comunitaria y en el servicio al prójimo”, añadió.

Asimismo, animó a los presentes a continuar este proceso: “Nunca dejamos de aprender. Este camino lo hacemos juntos, siguiendo a Cristo y mirando siempre nuestra misión en la Iglesia”.

Por su parte, Patricio Merino, Decano de la Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía, resaltó el vínculo académico y pastoral que sostiene este programa. “Como facultad no nos entendemos sino es para formar y para servir, siempre en comunión con la Arquidiócesis”, afirmó. Explicó que, en el contexto actual, es necesario profesionalizar los procesos formativos sin perder la vocación evangelizadora, motivo por el cual el programa cuenta ahora con derecho de autor y certificación formal, abriendo la puerta a que pueda replicarse en otras diócesis de Chile y América Latina.

El Decano profundizó además en el sentido espiritual del itinerario formativo: “La fe cristiana es un camino. No es un objeto que se guarda, es un encuentro y una relación con Jesús. Este programa nos invita a caminar con Él, desde Belén hasta Jerusalén, acompañando los misterios de su vida y renovando continuamente nuestro amor por Cristo”.

Anunció también dos novedades: la publicación del libro Caminando con Jesús. Programa de Formación Integral, y el desarrollo de una segunda etapa del programa, que seguirá el itinerario de los discípulos “de Jerusalén a Roma”, a la luz de los apóstoles.

Uno de los momentos más significativos fue el testimonio de Aldo Olate, quien expresó con emoción lo que significó este proceso en su vida espiritual y comunitaria. “Quiero agradecer a Dios por el camino que me ha permitido vivir. Este tiempo no ha sido en vano: ha sido un aprendizaje que nos permite convertir nuestra vida en un servicio”, compartió.

Relató cómo esta formación fortaleció su fe y su vocación de servicio, particularmente a través de su labor como ministro de la comunión: “No se puede verbalizar lo que se siente al entregar a Cristo a un hermano. Es una alegría inmensa. Este camino no termina aquí; es un caminar diario que nos ayuda a ser mejores personas y a llevar a Cristo a quienes más lo necesitan”.

Agradeció también el apoyo de su familia y animó a continuar en este proceso de crecimiento: “Si cada uno pusiera un granito de arena, este mundo sería un lugar más amable. No perdamos la esperanza ni la confianza en Dios”.

La ceremonia concluyó con un llamado a seguir cultivando la formación permanente como parte esencial de la misión evangelizadora de la Iglesia, reafirmando el compromiso de la Arquidiócesis de acompañar a los laicos en su servicio pastoral y en el fortalecimiento de sus comunidades.

 

Fuente: iglesiadeconcepcion.cl