En Memoria de Bernard Sesboüé

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Blog Académico

Hace pocos días ha fallecido, a los 92 años, Bernard Sesboüé, teólogo jesuita francés, figura importante en el post-Concilio por sus estudios de ecumenismo, historia de los dogmas, patrística y cristología.

De su libro Creer. Invitación a la fe católica para las mujeres y hombres del siglo XXI (casi 650 páginas) quiero recordar algunas observaciones que me parecen valiosas.

Ante todo, el concepto de teología como invitación: “Este libro es una invitación (…) Una invitación tiene por objeto proponer un bien o un acontecimiento deseable. Si yo lo invito a cenar, usted me contestará «sí» o «no» dependiendo de su deseo”. La teología es, por tanto, el acontecimiento de una amistad del pensamiento.

Por otro lado, Sesboüé subraya “la fe como acto”, pues “es un acto de libertad personal, que ningún otro puede realizar en nuestro lugar”. Esto no solo no hace coincidir la fe con el mero conocimiento intelectual de contenidos teo-lógicos, sino que subraya la competencia de pensamiento propia del cristiano que no es sustituible por una pertenencia-dependencia sumisa a “grupos” o “comunidades” cristianas”, lo que solo produciría, como ha dicho Freud, una psicología de las masas.

Una última observación. Sesboüé subraya que la fe, el reconocimiento de Dios hecho carne, es decir, presente, es posible solo en la communio fidei. De hecho, en la expresión tal vez más valiosa de este libro, dice: “No se habla verdaderamente de presencia sino cuando dos personas entran en relación. Las cosas materiales simplemente están ahí, no están presentes. Pero las personas se hacen mutuamente presentes por su cuerpo”. Podríamos comentar esta frase diciendo que mientras que las cosas están ahí (son las antipáticas “circunstancias” de Ortega y Gasset), lo que está presente es tal solo porque acontece en una relación en que los sujetos se hacen imputables en su cuerpo que es pensamientos, palabras, obras y omisiones (como decimos en el Confiteor de la Misa). La frase de Sesboüé es una significativa invitación a pensar la fe como el acto de un cuerpo que tiene como ley, es decir, como principio de placer de su movimiento, el pensamiento de Cristo (1 Co 2, 16). Como decía el filósofo anárquico-marxista Alain Badiou en su libro San Pablo, La fundación del universalismo, el acto de fe es “el sujeto pensante que se com-pone con la gracia del acontecimiento [de Cristo]”.

 

Dr. Agostino Molteni

Académico Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía