Lectio Divina: un método de oración con la palabra que genera el encuentro personal y comunitario con Cristo

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Blog Académico

Dentro del cristianismo católico existen diversas formas de hacer oración, entre ellas destaca un método sistematizado en el siglo XII por los monjes cartujos, pero con indicios de su práctica ya entre las primeras comunidades cristianas y algunos padres de la Iglesia. Hablamos de la Lectio divina, entendida como la “lectura orante de la Palabra”.

Si bien esta es una práctica reconocida en la Iglesia católica, sus raíces se fundan en las sinagogas judías, donde la lectura, meditación y oración de las Escrituras, eran enseñadas por los rabinos para una mejor comprensión de éstas. Con dicho antecedente, algunos padres de la Iglesia –como Orígenes, Juan Crisóstomo, entre otros– planteaban la necesidad de leer la Biblia con atención, constancia y oración. Así, la lectio divina se fue desarrollando fuertemente entre los monasterios, conformando la columna vertebral de la vida religiosa monástica (trabajo manual, liturgia y Lectio divina), para luego de algunos siglos, –con la recuperación del contacto directo de los creyentes con la Palabra, y la labor del Concilio Vaticano II que invita a los fieles a leer asiduamente la Escritura–, se considera a la lectio como una de las formas más adecuadas para acercarse a Dios.

La lectio divina consiste en generar en el lector-orante, un itinerario espiritual que configure con Cristo, le abra al mundo y le inste a la misión por medio de cuatro peldaños espirituales. “Es cierto, la escalera tiene pocos peldaños, pero es de una altura tan inmensa y tan increíble que, al tiempo que su extremo inferior se apoya en la tierra, la parte superior penetra en las nubes e investiga los secretos del cielo” (Guido, “La escalera de los monjes”). Este método es un camino a través del cual avanzamos vivencialmente hacia una meta, Cristo, por tanto, quien la practique debe hacerse disponible para el Espíritu, a la conversión y a la comunión. Por ello, los cuatro escalones que constituyen el proceso de la lectio divina son cuatro actitudes básicas del creyente que desea seguir a Cristo conociendo su Palabra (Lectura), aprendiendo a vivir como Él vivió (Meditación), suplicando fuerza y luz para sus pasos (Oración) y trabajando por el advenimiento del Reino (Contemplación).

Primer paso, Lectio (lectura): comprender la Palabra (su sentido literal) respondiendo a la pregunta ¿qué dice el texto? Es importante contextualizar por medio de un acercamiento literario (análisis de las palabras), uno histórico (situación socio-cultural, económica, política y religiosa) y otro teológico (qué dice Dios). Segundo paso, Meditatio (meditación): acoger la Palabra, ¿qué me dice el texto? Entramos en diálogo íntimo con Dios a través de una serie de preguntas que interpelen nuestra realidad, y ayuden a descubrir un mensaje para la vida. Tercero, Oratio (oración): responder a la Palabra, ¿qué me hace decirle a Dios el texto?, respondemos en oración movidos por el Espíritu Santo. Y el cuarto paso, Contemplatio (contemplación/acción): inspirar la vida en la Palabra, ¿a qué conversión y acción nos invita el Señor? Se acoge lo descubierto en el diálogo con Dios, y la buena noticia que nos envía al encuentro con los demás. Es importante que hoy en día podamos difundir en nuestras comunidades la práctica de la lectio divina, pues resulta ser una fuente de renovación espiritual (personal y comunitaria) y un vivo compromiso eclesial.

Lic. Cecilia Pérez

Académica Instituto de Teología