El santuario del cerro, un Concepción mariano

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Blog Académico

María como Madre de Dios y madre nuestra, es símbolo de la Iglesia-familia o Iglesia doméstica. Junto con ser modelo para nuestra fe, ella es artífice de comunión con Jesucristo desde el momento en que pronuncia el “sí” más importante de su vida (Lc 1,38); es por ello que goza de gran veneración y expresiones de piedad entre los fieles (cf. DA 268). Siguiendo con esta lógica, durante noviembre la Iglesia Católica celebra el mes de María, festividad donde la religiosidad popular se deja sentir fuertemente, y de forma especial el día en que culmina dicha celebración.

El 8 de diciembre se conmemora el dogma de la “Inmaculada Concepción de María”, proclamado por el Papa Pío IX el año 1854 en la Bula “Ineffabilis Deus”, donde explica que “María fue concebida sin mancha de pecado original”. El cariño y respeto popular hacia la Madre Santísima se deja sentir en la comunidad penquista llevando a cabo cada año una gran peregrinación hacia el santuario del cerro la Virgen. La conmemoración del dogma de la Inmaculada tiene mucha importancia para el católico, y más aún para nuestra ciudad, ya que fue fundada en honor a María bajo el nombre de “ciudad de la Concepción inmaculada de la Madre de Dios y Señora Nuestra”.

Según archivos de memorias chilenas, el origen de la fiesta en el gran Concepción se ve ligada a la presencia del seminario. Este lugar de formación sacerdotal, teológica y filosófica fue fundado el año 1575 en la ciudad de la Imperial, actual Temuco, siendo el colegio más antiguo de Chile. El continuo ataque de los indígenas bajo la orden del toqui Pelantaro, lo llevan a su destrucción en el año 1600; y sólo luego de tres años fue reconstruido y establecido como diócesis de Concepción (actual Penco). En el siglo XVIII se establece con el nombre de Seminario Convictorio de san José que luego queda a cargo de los Jesuitas en el año 1718. En 1777 se le cambia el nombre a Seminario de San Carlos y desde 1724 fue conocido como la Universidad Pencopolitana (Uniuersitas Pencopolitana, Realis et Pontificia) otorgando grados de Bachiller, Maestro y Doctor en Filosofía y Teología, pero no sólo para los seminaristas sino también para seglares; en ella estudiaron reconocidos personajes de la época como Manuel de Alday y Aspée (célebre Obispo de Santiago), y el Abate Molina.

La universidad existió hasta 1751, cuando un gran terremoto azotó la zona. Con ello la ciudad se cambia de ubicación desde Penco hacia el valle de la Mocha y con ello el seminario. Con la guerra de Independencia en 1813 se cierra el seminario por orden del general José Miguel Carrera y reabre sus puertas en el 1855 por la orden del obispo José Hipólito Salas en el sector que hoy conocemos como plaza don Bosco.

El cerro la Virgen pasa a ser un santuario instaurado por el seminario para manifestación de la fe mariana entre sus estudiantes, pero en el año 1939 luego de un gran terremoto con epicentro en la ciudad de Chillán, y bajo la administración de monseñor Alfredo Silva Santiago (1939-1963) el santuario se abre a la comunidad e inician las peregrinaciones al cerro la Virgen durante el mes de María para incentivar la piedad mariana, y desde entonces se lleva a cabo la gran romería del 8 de diciembre.

La primera imagen de María que estaba en el cerro era de la “inmaculada concepción” que fue bendecida por el nuncio apostólico, Benedetto Aloisi Masella (1919-1927) en el año 1919. Lamentablemente con el terremoto de 1960 esta cae y se cambia; tras varios años se vuelve a cambiar para dejar la figura actual.

Según el testimonios de fieles que asisten a la fiesta desde el año 1940, dicen que existía un portón y un muro de ladrillo que separaba el seminario de la calle Roosevelt y ahí los seminaristas controlaban el acceso, en esos años la gente subía a la virgen y después de misa las familias asistentes buscaban un lugar para hacer picnic (generalmente se llevaba gallinas asadas, huevos duros, tomates y tortillas, y el vino que pasaban escondido de los seminaristas) y observar la ciudad; las carretas y carretones quedaban en las calles circundantes, y por lo general, las familias se quedaban todo el día.

El santuario del cerro la Virgen recibe cada 8 de diciembre alrededor de 600 mil visitantes y es un punto de comunión y expresión de fe que atrae a los feligreses desde los años 1700.

Cecilia Pérez 

Académica Instituto de Teología UCSC.