Cuatro desafíos sobre ecumenismo en América Latina

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Los siguientes desafíos son fruto de una investigación documental y bibliográfica realizada en el archivo general del Consejo Episcopal Latinoamericano, Celam*. Se centran en el aporte que, en sus sesenta años de historia, éste ha realizado en el ámbito del diálogo ecuménico. Aquí los presentamos para la reflexión, con ocasión de los 500 años de la reforma:

  1. La conciencia de la importancia del diálogo ecuménico para la credibilidad del Evangelio se ha manifestado históricamente en su relación con la misión. No obstante, en nuestras tierras ha sido muy difícil que se asuma la relación esencial entre evangelización y ecumenismo. Lamentablemente, por parte de muchos agentes evangelizadores, evangelización y ecumenismo parecen entenderse como excluyentes. Esto se ve agravado por las características de los cristianos no católicos del continente, quienes son fuertemente proselitistas, y de un evangelismo de origen norteamericano, fundamentalista y anticatólico. De este modo, en la conciencia católica, la preocupación ha sido detener el éxodo de fieles y la defensa de la fe católica.
  2. La especial configuración del cristianismo no católico del continente ha dificultado un diálogo ecuménico clásico. Esto hace que no se puedan “copiar” las iniciativas europeas, ni asumir sus estilos. En nuestro continente, las iglesias protestantes históricas son la minoría en el ámbito total de los cristianos que no son católicos. La mayoría son evangélicos pentecostales y neopentecostales. Esta situación ha provocado que dos de los principios vitales para el ecumenismo sean muy difíciles: (a) La reciprocidad. (b) Los interlocutores significativos.
  3. El desconocimiento mutuo, la confusión conceptual, el acostumbramiento a la hegemonía católica, en lo cultural y lo religioso, han dificultado que los obispos, presbíteros, religiosos y religiosas, así como el pueblo cristiano católico en general, se apropien del ecumenismo como dimensión constitutiva de la evangelización. Esto ha hecho que las iniciativas ecuménicas emanadas del Celam tengan generalmente poca convocatoria y continuidad, lo cual ha causado sensación de falta de interés y, en muchas ocasiones, de desánimo.
  4. Aunque ha crecido la conciencia de la importancia del diálogo ecuménico (al menos, a nivel del magisterio), el camino para llevarlo a todas las dimensiones de la vida de la Iglesia y de la pastoral ha sido difícil. Esto constituye el principal desafío y una petición transversal de los distintos cuatrienios del Celam.

El camino ecuménico es, en sí mismo, arduo; es de esperar que las dificultades no apaguen la esperanza y que la organización del Celam pueda introducirlo entre sus dimensiones transversales. Sin embargo, hay que cuidar que esta transversalidad sea concreta y no termine por diluirlo o invisibilizarlo. Aún está por verse si realmente la eclesiología de comunión y la teología del discipulado –tan fuertemente recogidas por Aparecida y por el magisterio del papa Francisco en Evangelii gaudium– logran tener acogida y producir conversión pastoral en el ejercicio de la fraternidad cristiana en las diversas estructuras pastorales.

 

(*“El diálogo ecuménico animado desde el Celam”. Theologica Xaveriana184 (2017) 387-410)

 

Dr. Patricio Merino Beas

Académico Instituto de Teología