Sobre la verdadera fecha de Cuaresma

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Blog Académico

La Iglesia hoy vive el tiempo de Cuaresma, instancia de reflexión, oración, conversión y un tiempo apropiado para la reconciliación con Dios y con el prójimo. En este tiempo existen hitos o celebraciones relevantes como lo son Miércoles de Ceniza que precisamente lo inicia, y el Domingo de Resurrección, base de la fe y esperanza cristiana. En el contexto del año litúrgico, es un tiempo muy relevante junto a otras festividades que la Iglesia celebra durante el año. Sin embargo, resulta curioso que cada año Cuaresma varíe en fecha, pues a veces el Miércoles de ceniza se calendariza a principios de febrero y en otras ocasiones (como en este 2017) se puede ubicar hasta a principios de marzo, variando todas las demás conmemoraciones que componen este tiempo. Considerando esto, se hace necesario ofrecer una breve explicación de por qué Cuaresma siempre cambia de fecha año a año.

Primeramente, debemos afirmar que existen celebraciones en la Iglesia que nunca cambian de fecha en el calendario civil o gregoriano como lo son por ejemplo, Natividad del Señor o Inmaculada Concepción, pero existen otras como Semana Santa o Cristo Rey que cambian año a año y que claramente corresponden a modificaciones provocadas conforme al tiempo en que comienza la Cuaresma. La razón de este constante cambio de fecha tiene sus orígenes en la historia del pueblo de Israel. El libro del Génesis nos da a conocer que el pueblo de Israel vivió por muchos años bajo la esclavitud egipcia (cf. Ex 1,8-22) pero Dios decidió rescatarlos de esa condición y conducirlos hacia una tierra en que manaría leche y miel, la tierra prometida, la tierra de Canaán (Ex 3,7-8). Cuando el pueblo de Israel obtuvo su libertad, abandonó las tierras egipcias en una noche de luna llena lo que probablemente facilitó su salida nocturna pues no necesitarían algún tipo de iluminación adicional para alumbrar su camino. Lo que sí es claro es que esa noche coincidió con la fecha en que inicia una fiesta muy antigua en el judaísmo que es la Pascua, que comienza el día 14 del mes de Nisán (primer mes del calendario hebreo) en la luna llena de primavera.

Si bien esta es una celebración pecuaria, la tradición judía comenzó a recordarla, asociarla e incluso a reinterpretarla a la luz de la salida desde Egipto. Acercándonos al extremo cristiano, cabe destacar que la semana en que Jesús muere era la semana en que comenzaría a celebrarse la Pascua (Mt 26,1-2; Lc 22,1.15), por lo tanto era el tiempo de la primera luna llena de primavera conforme al calendario hebreo. Jesús celebró la última cena un día jueves por la tarde precisamente el 14 del mes de Nisán lo que nos hace deducir que ese día jueves fue una noche de luna llena.

Considerando lo anterior podemos afirmar que el tiempo de Cuaresma está en directa relación con el ciclo lunar y no con el calendario gregoriano y es por ese motivo que obligatoriamente la fiesta de resurrección ha de celebrarse seguida al primer jueves de luna llena de entre los meses de marzo y abril. Como antes se mencionó, esta calendarización modificará proporcionalmente a las celebraciones de Miércoles de ceniza, Semana Santa, Ascensión del Señor y Pentecostés. En este tiempo de Cuaresma, más allá de observar y preocuparnos de la luna, debemos más bien conmemorar los acontecimientos salvíficos de la historia de salvación que hunden sus raíces en el judaísmo, como lo es la misma fiesta de Pascua, pero que con el acontecimiento de Jesucristo toman el sentido de ser el acto más benevolente de Dios en favor del hombre, que le abre las puertas a la definitiva reconciliación. Debemos estar abiertos al cambio de vida y a seguir los pasos de Jesús que son el ejemplo verdadero y perfecto del camino que hemos de andar y vivir, esperanzados en la promesa de vida eterna que nos reveló Dios Padre a través del sacrificio pascual del Hijo, Señor y salvador nuestro.

 

Leonardo Quezada García

Docente Instituto de Teología UCSC