Filosofía y libertad: La utilidad de la Filosofía en el currículo escolar

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Blog Académico

El filósofo judío Baruch Spinoza afirmaba en su obra titulada Ethica que “La más alta actividad que un ser humano puede alcanzar es aprender para comprender, porque comprender es ser libre”. De esto se trata cuando alguien pone o quita la Filosofía del currículo escolar y universitario: busca formar personas libres o sumisos esclavos muy serviles al sistema, fáciles de gobernar (dominar o manipular) y muy productivos para enriquecer a unos pocos. ¿Suena muy dramático? Lamentablemente no es sólo dramático sino pronto se vuelve trágico, cuando las leyes van consagrando la dominación y el servilismo esclavizante de un pueblo al que se le ha prohibido aprender a pensar críticamente (currículo escolar) y se le ha prohibido formar pensadores (carreras universitarias reconocidas) que piensen, imaginen y proyecten la libertad históricamente alcanzada con tanta sangre. El pragmatismo mercantil no entiende de estas cosas (encandilado como está con su afán de lucro y de dinero), y el pragmatismo político, que ha hecho añicos las propuestas de los partidos políticos y los ha vuelto un amasijo indiferenciado y monstruoso, oculta sus verdaderas y totalitarias intenciones de desplegar a plena escala su máxima libbidus dominandi (“deseo de poder y dominio”).

La libertad es algo que todos amamos. Una vez libres de las cadenas de los opresores, enfocamos nuestra libertad en un proyecto de pueblo y nación. Pero ser libres para afirmar y sostener la propia libertad es una tarea permanente. Un pueblo que ha aprendido a pensar críticamente puede ser un pueblo de ciudadanos libres que participan en libertad en la vida civil, social y política. Un pueblo que ha sabido formar pensadores encuentra en ellos propuestas de presente y de futuro para seguir siendo  un pueblo libre. Quien ataca esto con políticas públicas y medidas que impiden pensar filosóficamente (con todo rigor y profundidad) la realidad, no busca un pueblo libre, busca esclavizarlo, aunque se valga de eufemismos (ya los usaron otros como Joseph Göbbels en la Alemania nazi) y de razones pragmáticas aparentemente a la moda. Lo primero que hizo la dictadura fue eliminar los espacios del pensar o intervenirlos brutalmente, a la par de eliminar a unos cuantos pensadores. Resulta tristemente irónico que los mismos que escaparon a eso, ahora se comporten de manera muy parecida a fin de cuentas. Una clase de Educación Cívica es algo bueno, pero meramente funcional u operativa, la filosofía es con mucho más importante para formar ciudadanos libres.

Un pueblo es esclavo y sumiso si no cae en la cuenta de que puede ser libre en cada momento de su historia, y de que su libertad debe defenderla en varios frentes, el más importante es la capacidad de pensar críticamente y de tener pensadores de alto nivel filosófico que le ofrezcan propuestas y alternativas a la altura de su dignidad y libertad.

La fe cristiana tiene grabado a fuego el dicho de Jesús: “la verdad os hará libre”. Él, que fue llevado ante el poder del Imperio Romano, defendió ante el Imperio la verdad: “Todo el que es de la verdad escucha mi voz”. Y el representante del Imperio Romano, el Procurador Poncio Pilatos le replicó: “¡Y a mí qué me importa la verdad! Yo tengo el poder para liberarte o para condenarte”. En este diálogo se puede reconocer quienes quieren dejar al pueblo de Chile sin pensamiento, sin propuestas de libertad. Y la verdad que el Imperio de Roma, representado en Poncio Pilatos, debía reconocer estaba ante sus ojos: que Jesús era inocente de los cargos que se le hacían. Ya sabemos el final de ese juicio y su sentencia que puso en jaque e hizo añicos la proverbial justicia romana. Cuando la verdad es desterrada de la vida pública, el poder legitima toda injusticia.

Si no hay un pueblo que haya aprendido a pensar críticamente y que haya sido capaz de formar pensadores de alto nivel, entonces su libertad no sólo está en serio peligro sino que probablemente ya se haya vuelto una quimera. El filósofo alemán Hegel afirmaba en medio los cambios políticos europeos y americanos producto de la independencia de los Estados Unidos y de la Revolución francesa: “Un pueblo que ha perdido su metafísica lo ha perdido todo”. No se trata de otra cosa que de la libertad que tanto amamos cuando se promueve o se quita la filosofía de las escuelas y universidades, sea que se le quite el financiamiento o simplemente se la elimine o peor, se la prohíba. Si queremos libertad, hemos de defender los espacios donde se aprende a pensar críticamente y se forman pensadores chilenos.

Dr. Juan Carlos Inostroza

Académico Instituto de Teología UCSC.