L’ Estaca

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Blog Académico

“L´Estaca” es un poema de Lluís Llach, cantautor catalán de la década de los setenta; paradigma de la lucha libertaria en la España franquista. Su letra expresa el clamor de un pueblo que anhela reencontrase en paz y libertad. Su música anima el espíritu de quienes caminan al encuentro de un tiempo nuevo, extraño al dolor, a la muerte y a todo aquello que limita, sin razón, el despliegue humano.

L´Estaca nos habla de un hombre llamado Siset, testigo paciente y siempre libre ante una realidad oscura que trata de imponerse ante sus ojos, pero que anhela transformar en algo nuevo y distinto: un espacio de esperanza, libertad y comunión. Siset piensa -y pregona- que l´estaca puede ser derribada. Basta con unirse y tirar…finalmente, ella caerá.

¿Cuál es l´estaca que Siset busca derribar?

Esa que encarna la perversión de aquello que impide crecer y avanzar; manifestación empobrecida, pero siempre poderosa, de lo estático, lo establecido, lo de siempre, aquello que siempre ha sido así y, que por tanto, ha de permanecer.

L´estaca es aquella instalación, enraizada en la tradición de los poderosos, que niega lo nuevo y relativiza, sin razón e historia, lo diverso y lo posible; es la negación mórbida y absoluta de la esperanza.

Hoy, en Chile, nos encontramos con más de una estaca:

Aquella que impide un cambio necesario y profundo en la educación.

Aquella que no permite el surgimiento de nuevas y superiores formas de distribución de los ingresos.

Aquella que no acepta un mejor orden en los procesos productivos, cerrando toda posibilidad a nuevos modos de organización sindical y social.

Aquella  que frena el surgimiento de renovados liderazgos.

Aquella que seduce y corrompe.

Aquella que no está dispuesta a escuchar a los jóvenes.

Aquella que cierra los espacios de participación e integración.

Aquella que busca reducir al hombre a la inmanencia mortuoria, negando una realidad superior, eterna y trascedente.

La historia, antigua y reciente, nos enseña: sólo la unidad y el empuje valiente logran derribar aquello que se ha instalado de manera autoritaria e irracional.

Si las estacas que impiden avanzar no son enfrentadas con fuerza y convicción, nada cambiará, pero si comprendemos que unidos, lo que parece imposible se hace realidad, no habrá estaca que no pueda ser derribada.

En nuestra patria hay quienes buscan impedir cualquier cambio que facilite una mejor vida y un próspero porvenir

Siset hoy nos convoca a derribar las estacas: es cuestión de unirse y tirar. Su canto nos dice: “si tú la tiras por aquí y yo la tiro por allá, seguro cae, cae, cae…y nos podremos liberar”.

Dr. Hernán Enríquez Rosas

Académico Instituto de Teología UCSC