Las tradiciones de semana santa

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Blog Académico

La celebración religiosa fundamental de semana santa en todo el mundo católico, la constituye el “domingo de ramos”, donde se conmemora la entrada de Jesús a Jerusalén que fue recibido con ramas de palmas. Luego está el triduo pascual, con el “jueves santo” donde se revive el lavado de pies de Jesús a sus discípulos y la institución de la eucaristía, le sigue el “viernes santo”, que reflexiona sobre la pasión y muerte de Jesús, con el conocido via crucis, finalmente está el “sábado santo”, que mediante una vigilia de medianoche, se celebra la resurrección de Jesús, el Señor. Estas son las celebraciones que no cambian en todo el mundo y que en cada parroquia se ralizarán para esta semana santa. Sin embargo, hay otras celebraciones que son complementarias a éstas y que de acuerdo a los distintos países van cambiando y mostrándose con un sello propio y patrimonial. Así tenemos por ejemplo las grandes procesiones en España, donde las distintas cofradías llevan tallas sobre los hombros paseándose por toda la ciudad. Unas de las procesiones más importantes son las de Sevilla y Zamora. En México son famosas las representaciones de la Pasión de Cristo y en Filipinas se realizan vía crucis reales que terminan en crucifixiones de voluntarios imitando el sufrimiento de Jesús. En Jerusalén se reúne cada año una multitud de fieles –pese a los conflictos bélicos que suelen existir en Israel- con el fin de celebrar in situ la entrada truinfal de Jesús en Jerusalén hasta su pasión, muerte y resurrección.

Las conmemoraciones religiosas que son tradicionales no han cambiado mucho, lo que sí ha cambiado la actitud de las personas frente a ellas. Es decir, se puede vivir estas fechas como creyente, participando activamente de las celebraciones, o bien como turista religioso, observando desde fuera y en un clima de mini vacaciones, o bien con absoluta indiferecia siendo unos días totalmente ordinarios dentro del mes. Me parece que hoy tenemos de todo un poco, pero sigue existiendo un gran número de personas que participa activamente y religiosamente de ellas. Luego habría que estudiar el compromiso o motivación vital de tal participación, si es sólo por piedad popular o bien por convicciones más profundas, de una participación asidua en la vida sacramental cristiana. Si pensamos en nuestro país, se mantienen las tradiciones litúrgicas del “Domingo de ramos” y el “triduo pascual”, pero además hay otras que la gente las ha ido practicando y se han mantenido aunque no sean fiestas propiamente litúrgicas pero sí han tenido importancia para quién las vive, porque las repiten “religiosamente” cada año. Estas otras tradiciones son de distinta naturaleza. Así por ejemplo, -hoy ligada más al turismo y organizada por un municipio tenemos- “la quema de Judás” que se realiza en los cerros de Valparaíso. Consiste en contruir entre todos los vecinos una imagen de Judás, que se hace de madera y trapos de unos cuatro metros de altura. Se le agrega cientos de pequeños papeles escritos con los pecados de la gente y en una gran fiesta nocturna se quema completamente la imagen. Otra tradición que se resiste a desaparecer es la de “comer pescados y mariscos”. Hoy vemos que cada año las pescaderías y marisquerías suben sus precios y tienen la mayor demanda de todo el año. Se piensa equivocadamente que durante semana santa hay que consumir estos productos y no comer carne. ¿De dónde viene esta idea?, viene del mandamiento de la Iglesia que en semana santa prohibe comer carne. Este mandamiento es muy antiguo y su objetivo es que el fiel haga un acto de privación personal en estos días y no se alimente de “carne” porque antiguamente el comer carne era un privilegio de sólo algunos. Pero hoy se ha pasado al otro extremo, no se come carne pero se hacen grandes banquetes con pescados y mariscos, con lo cual, no se está logrando el objetivo de privación personal por el sacrificio de Cristo. Finalmente, mencionar una tradición que cada vez tiene más adeptos: “los huevos y conejos de chocolate”. Nos ha llegado de Estados Unidos principalmente y como bien sabemos, el domingo de resurrección se esconden huevos y conejos de chocolate para que los niños los encuentren y disfruten de ellos. El huevo y el conejo son dos símbolos de vida que han estado presentes ya desde las antiguas culturas e incluso el conejo está relacionado con una diosa mesopotámica transmisoras de la vida y la fertilidad. Sin embargo, en el contexto actual, las figuras de los huevos y el conejo se asocian a una dudosa llamada “leyenda” pero yo creo más que es un “cuento urbano”, creado para los niños. En él se narra que en el momento de la resurrección de Jesús estaba presente un conejo como testigo de todo lo acontecido y que este animalito fue dejando escondido huevos para que al encontrarlos supieran que Jesús había pasado de la muerte a la vida.

Aunque hemos visto que siguen presentes muchas tradiciones practicadas para semana santa. Sin embargo, se ha ido perdiendo el sentido de un mayor recogimiento. Estos días ya no son –como antes- unos días realmente distintos a los del resto del calendario, antiguamente todo estaba en sintonía con favorecer un ambiente de reflexión personal y familiar, eran días realmente especiales. En los hogares se guardaba silencio absoluto (para el viernes santo), durante semana santa no se podía decir groserías y si alguien las decía debía repetir la frase “agáchate semana santa” y así quedaba perdonado. Las radio emisoras no ponían emúsica profana en su programación, no se podía hacer las labores domésticas (sobre todo el viernes santo), se cubrían las imágenes religiosas de las casas y templos con mantos negros, la idea era manifestar externamente una absoluta sobriedad que diera paso al silencio, la reflexión, la oración y el recogimiento espiritual. Y tú ¿cómo vives semana santa?

Pablo Uribe Ulloa

Director Instituto de Teología

Universidad Católica de la Ssma. Concepción