Los regalos, san Nicolás y el Viejito Pascuero

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Blog Académico

Pablo Uribe Ulloa, Director Instituto de Teología

La costumbre de entregar obsequios en navidad hunde sus raices en el evangelio de Mateo, capítulo 2, cuando se narra el nacimiento de Jesús.

Allí se relata que unos sabios de oriente guiados por una estrella, llegaron hasta Belén y encontraron al niño con su madre María y luego de adorarlo, abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra.

Este es el núcleo de la tradición cristiana de entregar un obsequio a un ser querido como lo hicieron los llamados “reyes magos” por la alegría de celebrar el nacimiento de Jesús.

Esta tradición de entregar regalos es popular, por lo tanto, no es que se tenga que hacer regalos porque así lo dice la Biblia, esto sería comprender muy mal el texto de Mateo. La tradición de los regalos entonces, se asocia a la tradición bíblica de los sabios de oriente y por eso -por ejemplo- en España, la entrega de los regalos para navidad se realiza no el 24 de diciembre por la noche, sino el 6 de enero, fiesta de la epifanía del Señor, que conmemora el relato del evangelio.

Pero ¿de dónde  nace entonces el “viejito pascuero”?. Muchas personas creen que “Santa Claus”, “Papá Noel”, o el “viejito” o “viejo pascuero” –como le decimos sólo en Chile- es una creación de la Coca-Cola. Pero esa es una verdad incompleta, ya que tiene un origen mucho más antiguo, un origen en cierto modo religioso siendo su punto de partida el obispo católico San Nicolás. San Nicolás vivió a finales del s. III y primera mitad del s. IV d. C., desarrolló un reconocido servicio hacia los más pobres, creándose leyendas que lo vinculan con el despojo de sus bienes materiales, y sus muchas donaciones a los niños y quienes más lo  necesitaban.

Desde la edad media su devoción alcanzó a Italia, Alemania y sobre todo los Países Bajos. Esta devoción holandesa hizo que los inmigrantes llegados a los Estados Unidos dieran a conocer a San Nicolás y con ello se incrementarían las leyendas asociadas a su vida.

Todo ello, llevó a caracterizar al personaje en sucesivas etapas; así en 1855 tenemos la primera ilustración que lo muestra como un personaje mitológico, luego en 1881 tenemos la caracterización de un anciano gordo que reparte juguetes a los niños, hasta que en 1931 la Cola-Cola lo muestra con los rasgos que hoy conocemos, aunque ya antes las ilustraciones lo ponían con los colores rojo y blanco.

Es importante destacar entonces que al personaje histórico de San Nicolás, se le fue cargando de leyendas urbanas que terminaron en el viejo pascuero, como es el cuento actual que conocemos.

En consecuencia, no es una fiesta religiosa la creencia en el viejo pascuero, es un cuento de tradición oral plenamente vigente, que hoy está sumergido en un contexto cien por ciento comercial. Cuando decimos que tal niño cree o no en el viejo pascuero está creyendo en este cuento contemporáneo, ya no es la celebración de la fiesta de un santo, de San Nicolás. Con lo cual, hoy cada vez más son los que siguen y viven la navidad basándose en el cuento más que en el misterio del nacimiento de Jesús.

La Iglesia invita a que cada navidad sea un momento donde podamos vivir, pensar, celebrar el gran acontecimiento que es el nacimiento del niño Dios. Un Dios que hizo hombre para dar paz, alegría, esperanza, redención a todo aquel que crea en Él.

Pablo Uribe Ulloa

Director Instituto de Teología