Algunas consideraciones sobre un cuento reciente

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Pablo Uribe Ulloa, Académico Instituto de Teología

Por todos es sabido que hace muy poco tiempo, se ha desatado la polémica por la publicación y distribución -en los jardines infantiles de nuestro país- de un cuento para preescolares denominado “Nicolás tiene dos papás”. Este libro ha sido editado por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) y la Universidad de Chile, con financiamiento europeo. Presento tres consideraciones sobre tal publicación con la pretensión de ser un aporte a la reflexión.

 

1. Enseñar un modelo de familia homoparental.

Considero que las enseñanzas a los niños pre-escolares deben ser siempre muy claras y no dar pie a confusiones. El “cuento” se presenta como una enseñanza a la tolerancia, a la no discriminación, dos actitudes muy buenas. Sin embargo,  se aprecia claramente que enseña más que eso, promoviendo positivamente una familia conformada por dos supuestos padres y una madre de fines de semana. La pregunta de fondo es ¿este modelo de familia es el que queremos que nuestros hijos aprendan como paradigma de una sociedad?. En todos los pueblos antiguos el modelo paradigmático de familia es el conformado por un padre, una madre y los hijos. El antiguo Israel llega a una reflexión sapiencial de esta realidad tan importante, tanto para el sujeto como para el grupo y así se expresa en los primeros capítulos del primer libro de la Biblia, en cuanto Elohim crea al ser humano, lo crea “macho y hembra” (Cf. Gn 1,27) y como consecuencia de esta realidad les da una bendición-mandato: “Procread y multiplicaos y henchid la tierra” (Gn 1,28). Un capítulo más adelante dirá “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre y se unirá con su mujer, formando ambos una sola carne” (Gn 2, 24).  Por lo tanto, enseñar positivamente a un niño párvulo que es bueno y normal tener dos papás es confundir su noción de modelo familiar.

2. El rol maternal.

Se muestra con absoluta normalidad a una madre que no vive con su hijo pequeño, una madre que está con el niño a ratos y parece que el niño es feliz viviendo esta situación. Este modelo de madre, se contrapone con las experiencias maternales que al hombre han venido acompañando durante toda su historia. Es querer presentar un nuevo modelo de maternidad ¿acaso una madre moderna, no necesita de su hijo pequeño?. Para los católicos el modelo de madre es María, quien –como dice el Papa francisco- “es capaz de cambiar una cueva de animales en una casa para su hijo”, aceptó la maravillosa aventura de la maternidad, quien sorteo las dificultades del nacimiento, huyó de la persecución romana, se consternó al no encontrar a su niño en una fiesta religiosa, lo educó y se alegraba cuando lo veía crecer, vivió con él y lo acompañó hasta su muerte en cruz. En ella tenemos un modelo de madre, para quien el vínculo maternal se vive en el día a día, allí se aprende y se enseña. Otros modelos están muy lejos de reflejar una verdadera maternidad.

3. Enseñanza católica y educación en la diversidad e inclusión.

Los colegios y universidades en general -pero con mayor razón las instituciones educacionales católicas- deben educar en la Verdad. La Iglesia tiene una amplia experiencia como ente educador, lleva muchos siglos enseñando lo que le ha sido dado: La Verdad, una verdad que no es otra cosa que la revelación de Dios, un Dios actuando en la historia del hombre, una revelación que ha llegado a su máxima expresión en la persona de Jesús, el Cristo. De este modo, todas las inquietudes del hombre, sus problemas más profundos se aclaran a la luz de la revelación. Si se enseña esta verdad, la libertad, la diversidad y la inclusión vienen como añadidura pero teniendo como base la verdad.

Pablo Uribe Ulloa

Académico Instituto de Teología